Viajes de Verano

Lunes, 7 Julio   

FRENTE al veraneo sedentario de playa, defiendo el turismo itinerante sin organizar, sólo con las indispensables reservas de hotel y los billetes de avión o tren y el alquiler de coche en su caso, con estancias suficientes para mitigar el cansancio de las mudanzas. Así me he permitido un veraneo -mejor dicho de este modo que de vacaciones, dada mi circunstancia de jubilado- variado que ha combinado el mar con la montaña, desde el escarpado Cantábrico junto al mar, pasando por Bilbao, hasta la amable templanza de las costas mediterráneas de Marbella, Nápoles y Capri y del Adriático y los paisajes montuosos de la Toscana italiana. Si del brillante museo Guggenheim bilbaíno nos sedujo una vez más su atrevida arquitectura, en su interior nos esperaba la obra, hasta ahora sólo conocida por referencias, del pintor alemán, Kiefer, también presente en el museo de Nápoles. Autor esencial en el arte actual, contienen sus propuestas dramáticas grandes lienzos que combinan la imposible levedad de barcos y aviones de plomo con paisajes calcinados por el tratamiento con abrasivos de capas sobre capas de materiales y objetos que refuerzan la trágica expresividad de un arte originalísimo.

Como en un juego de contrastes, en la Toscana italiana nos esperaba la fastuosa obra del siglo XV de Piero della Francesca con su palpitante modernidad tanto en los fantásticos frescos de la basílica de San Francisco, en Arezzo, como en San Sepulcro, la ciudad natal de este artista. En esta última nos pudimos deleitar, en el Museo Cívico, con la impresionante Resurrección que para Aldous Huxley no es sino ‘la mayor obra maestra del mundo’, además de la bellísima Madonna della Misericordia y otra obras celebradas del propio autor.

Para terminar este largo viaje de verano, no sólo nos aguardaba su riqueza artística sino también las maravillosas y calmadas localidades de la Toscana. Recorrímos sus pueblos y ciudades imprescindibles que salpican un paisaje de amables y amplios valles y boscosos montes. Una impresión de frescura y de tiempo pausado que subrayan una arquitectura muy atractiva: Volterra, San Gimignano, Pisa, Siena, Arezzo, San Sepulcro, Cortona , además, inevitablemente, del esplendor de Florencia que ya habíamos conocido, ex profeso, en viajes anteriores.